n8n vs Make vs Zapier: cuál elegir para automatizar tu empresa

Las tres hacen lo mismo sobre el papel y cuestan cosas muy distintas en la práctica. Esta es la comparativa que nos hubiera gustado leer antes de montar decenas de automatizaciones con las tres.

Zapier, Make y n8n conectan aplicaciones entre sí para que dejes de copiar datos a mano. Elegir mal no rompe nada, pero puede multiplicar tu factura o dejarte atrapado a los seis meses.

La comparativa en una tabla

ZapierMaken8n
FacilidadMuy altaMediaMedia-baja
Modelo de precioPor tarea ejecutadaPor operaciónPor ejecución, o el servidor si lo alojas tú
Coste a volumen altoMuy caroModeradoMuy bajo
Alojarlo túNoNo
Integraciones listasMilesMuchasBastantes
Lógica complejaLimitadaBuenaTotal (admite código)
Datos en tu servidorNoNo

Zapier: el más fácil y el que más rápido se te va de precio

Si nunca has automatizado nada, Zapier es donde menos vas a sufrir. La interfaz te lleva de la mano y se conecta con prácticamente cualquier cosa.

El problema es el modelo de precio. Se paga por tarea ejecutada, y una automatización con cinco pasos consume cinco tareas cada vez que se dispara. Con 2.000 disparos al mes son 10.000 tareas, y ahí ya estás en planes de tres cifras.

Make: el término medio

Make (el antiguo Integromat) es visual, con un lienzo donde ves los datos pasar de un módulo a otro. Cuesta más aprenderlo que Zapier, bastante menos que n8n, y el precio por operación es sensiblemente más bajo.

Su punto fuerte es depurar: puedes ver exactamente qué datos entraron y salieron de cada paso en cada ejecución. Cuando algo falla, lo agradeces.

n8n: el más barato a volumen y el que más exige

n8n se puede instalar en tu propio servidor. A partir de ahí ejecutas lo que quieras sin pagar por operación: solo pagas el servidor, que para una pyme son entre 10 y 40 € al mes.

Es lo que usamos en la mayoría de proyectos, por tres motivos:

  1. El coste no crece con el uso. Diez mil ejecuciones cuestan lo mismo que cien.
  2. Los datos no salen de casa. Importa cuando hay datos personales de por medio.
  3. Si falta una integración, se escribe. Hay un nodo de código y puedes llamar a cualquier API.

La contrapartida es real: alguien tiene que mantener ese servidor, actualizarlo y hacerle copias. Si nadie en tu empresa puede, o lo lleva tu proveedor o mejor no vayas por aquí.

Cómo elegimos nosotros

¿Los datos pueden salir a un tercero?
   No  →  n8n autoalojado
   Sí  →  ¿Cuántas ejecuciones al mes?
            < 1.000   →  Zapier (o Make si hay lógica)
            1k - 20k  →  Make
            > 20k     →  n8n

¿Hay alguien que pueda mantener un servidor?
   No  →  descarta n8n autoalojado
          (o que lo lleve tu proveedor)

El error que vemos más

Empezar por la herramienta en vez de por el proceso. Alguien decide «vamos a usar Make» y luego busca qué automatizar. Sale mal siempre.

El orden correcto es: encuentra la tarea repetitiva que te está costando dinero, escribe los pasos en una hoja, y entonces mira con qué herramienta se hace más barato.

Sobre quedarse atrapado

Las automatizaciones no son portables. Lo que montes en Zapier no se migra a Make con un botón: hay que rehacerlo. Con veinte automatizaciones montadas, cambiar de herramienta son semanas de trabajo.

Por eso conviene decidirlo bien al principio, aunque el primer flujo funcione igual en las tres.

Y una advertencia sobre la IA

Las tres se conectan con modelos de IA sin problema. Pero meter una llamada a un modelo dentro de una automatización cambia una cosa importante: deja de ser determinista. La misma entrada puede dar respuestas distintas.

Para redactar un borrador da igual. Para decidir un precio, calcular un plazo o aprobar un descuento, no: esas decisiones se programan con reglas, y la IA se queda para lo que sí sabe hacer, que es entender y escribir texto.

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